AMORES PARA SIEMPRE (RELATO)

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Oliver Williams se apresuraba por los pasillos del Imperial College de Londres, las notas finales habían sido colocadas en los tablones. Corría ansioso por llegar el primero y poner fin a toda incertidumbre.
Después del estrés sufrido durante todo el último mes por fin podía decir que se había graduado en medicina. Había sido una difícil carrera y estuvo a punto de abandonarla dos veces, sin embargo, conoció a una chica de un grado menor que él que le animó a seguir sus sueños de ser neurólogo.

Amy Jones le esperaba sonriente, y nada más verle la cara de felicidad que traía supo que ya se había graduado. Ambos corrieron y se dieron un apasionado beso hasta que ya no les quedó aire.
Pasaron la tarde paseando por el centro de la ciudad hasta que llegaron al Big Ben. Oliver se arrodilló y sacó un anillo del bolsillo de su chaqueta y pidió a Amy que se casara con él cuándo terminase su carrera en un año. Amy comenzó a llorar y aceptó encantada de poder compartir una nueva etapa en sus vidas.

El año pasó, se casaron al día siguiente de la graduación de Amy y después de nueve meses habían tenido a una hermosa niña de cabellos dorados.
Pasaron los años, Oliver consiguió trabajo como médico militar tras finalizar su especialización, mientras que Amy entró a trabajar a una clínica privada de su familia.

Su felicidad terminó en el 2003, el primer ministro británico anunció un ultimátum al régimen iraquí dirigido por Sadam Hussein para su desarme.
Oliver Williams fue llamado a las filas para encabezar el equipo de emergencias en la operación de Irak.

Los meses pasaban y Oliver enviaba cartas todos los días a su mujer. El trabajo parecía no acabar nunca, vio a muchos de sus compañeros morir sin poder ser atendidos y las condiciones en las que se encontraban eran cada vez más duras.

Un día recibieron aviso de un grupo de soldados que habían sido atacados. Oliver junto a otros médicos se subió en un helicóptero militar para recogerlos y transportarlos a la unidad médica de emergencias.
Mientras bajaban para llevarlos a un lugar a salvo, fueron víctimas de una emboscada. Los sonidos de metralletas empezaron a sonar a cercana distancia, algunos de sus compañeros habían caído a causa de los disparos. Oliver intentó volver al helicóptero, sin embargo fue en vano, pues resultó muerto tras varios disparos.

Amy observaba como su hija de seis años se agachaba junto a la tumba de su marido y colocaba unas flores en la lápida de su padre.

Miró al cielo y sonrió, pues su corazón decía que Oliver nunca moría mientras guardase sus recuerdos con ella, y que en algún lugar él las protegía.





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